Aunque el escaneado intraoral gana terreno, la impresión convencional sigue siendo el punto de partida de muchos casos, sobre todo en clínicas sin escáner, en removible y en situaciones donde la boca del paciente complica el registro digital. Y como ocurre con el escaneado intraoral, la calidad de la prótesis depende directamente de la calidad de lo que llega al laboratorio: una impresión con burbujas, arrastres o el margen sin registrar obliga a repetir la cita o a que el técnico trabaje a ciegas. Esta guía repasa los materiales, las técnicas y los cuidados que convierten una impresión en un buen modelo de trabajo, y se complementa con la de cómo enviar el caso al laboratorio.
Materiales de impresión: alginato, siliconas y poliéter
No todos los materiales sirven para lo mismo. El alginato es económico, cómodo y suficiente para impresiones de estudio, antagonistas y modelos de ortodoncia, pero es dimensionalmente inestable: pierde o gana agua con rapidez, así que debe vaciarse pronto y no admite un segundo modelo fiable. Las siliconas de adición (polivinilsiloxano) son hoy el material de referencia para prótesis fija por su precisión, su recuperación elástica y su estabilidad, que permite vaciar la impresión incluso horas después. Las siliconas de condensación son más baratas pero menos estables en el tiempo. El poliéter ofrece una precisión comparable a la silicona de adición y una gran capacidad de copiar detalle en surcos húmedos, a cambio de una mayor rigidez al desinsertar. La elección depende del caso: para una corona o un puente conviene un material estable y preciso; para un antagonista basta con alginato bien manipulado.
Cubeta estándar o cubeta individual
La cubeta sostiene el material y condiciona su grosor, y un grosor uniforme es lo que da una impresión precisa. Las cubetas estándar metálicas o plásticas funcionan bien en muchos casos dentados, siempre que ajusten sin comprimir tejidos y se retengan con adhesivo específico del material. La cubeta individual, fabricada por el laboratorio sobre un modelo previo, es la opción indicada en prótesis removible, en desdentados totales y en casos donde se busca una impresión funcional con los bordes bien perfilados. Una cubeta individual bien diseñada reparte el material en un espesor homogéneo, mejora el registro del fondo de vestíbulo y reduce la deformación al retirar. Cuando el caso lo pide, encargar la cubeta individual al laboratorio antes de la cita de impresión ahorra repeticiones.
Técnica de uno o dos pasos y registro del margen
Con siliconas, las dos técnicas más habituales son la de un solo paso, en la que masilla y fluido se cargan a la vez, y la de dos pasos, en la que primero se toma una impresión con masilla, se recorta y se reinserta con el material fluido. Ambas funcionan si se respetan los tiempos de trabajo y de fraguado del material. El punto crítico en prótesis fija es el mismo que en digital: el margen de la preparación. Si el límite queda subgingival, hay que exponerlo con retracción gingival, hilo o sistema equivalente, secar y controlar el sangrado antes de inyectar el fluido, porque el material copia lo que encuentra y no rellena lo que no ve. Una impresión con el margen arrastrado o cubierto de sangre deja al técnico recortando a ojo, con el mismo resultado que un escaneado con el margen borroso.
Registro de mordida y antagonista
Una impresión de la arcada preparada sin su antagonista y sin registro de mordida deja al laboratorio sin la oclusión, y esa es una de las causas más frecuentes de que una prótesis llegue alta. Hay que registrar también la arcada opuesta, con alginato o silicona según el caso, y tomar la mordida en oclusión con un material de registro específico, evitando que el paciente muerda desplazado. En rehabilitaciones amplias o cuando se modifica la dimensión vertical, ese registro es todavía más determinante y conviene apoyarlo en referencias adicionales, un tema que se desarrolla en la guía de dimensión vertical. El color, igual que en el flujo digital, no viaja en la impresión: se documenta aparte siguiendo la guía de toma de color.
Desinfección, vaciado y envío al laboratorio
Una impresión es un objeto biológicamente contaminado, así que debe desinfectarse antes de salir de la clínica, por inmersión o pulverización con un producto compatible con el material y durante el tiempo que indique el fabricante, sin excederse para no alterar la superficie. Después importa el tiempo hasta el vaciado: el alginato debe vaciarse en minutos o conservarse en ambiente húmedo un plazo corto, mientras que las siliconas de adición y el poliéter toleran horas o incluso días bien conservados, lo que facilita el envío al laboratorio sin prisa. La impresión debe viajar protegida, identificada y acompañada de una prescripción clara con el tipo de restauración, el material y el color, del mismo modo que un caso digital. Cuanto mejor llegue la impresión, más ajustada será la primera prueba y mejor se cumplirán los plazos de entrega.
Impresión convencional o digital: cuándo elegir cada una
No es una competición con un ganador único. El escaneado intraoral aporta comodidad para el paciente, trazabilidad y un flujo directo hacia el diseño y el fresado, y brilla en prótesis fija y en casos sobre implantes con scan bodies. La impresión convencional mantiene ventajas claras en desdentados totales con impresión funcional de bordes, en algunas removibles y cuando no se dispone de escáner o el registro digital se complica por humedad o acceso. Muchas clínicas combinan ambos mundos según el caso, y un buen laboratorio trabaja con los dos flujos sin problema. La decisión sensata es elegir la técnica que mejor registre la información que el caso necesita, no la más nueva por defecto, y dominar la ejecución de la que se use, porque una impresión convencional excelente supera a un escaneado deficiente y viceversa.
Preguntas frecuentes sobre la impresión convencional
¿Qué material de impresión elijo para una corona o un puente?
Para prótesis fija conviene un material preciso y dimensionalmente estable: la silicona de adición (polivinilsiloxano) es la referencia habitual, y el poliéter es una alternativa muy válida por su capacidad de copiar detalle en surcos húmedos. El alginato no es adecuado para el muñón preparado porque su inestabilidad dimensional compromete el ajuste; se reserva para antagonistas y modelos de estudio.
¿Cuánto tiempo puedo esperar para vaciar la impresión?
Depende del material. El alginato debe vaciarse cuanto antes, idealmente en minutos, o conservarse en ambiente húmedo un plazo corto, porque pierde precisión al deshidratarse o hidratarse. Las siliconas de adición y el poliéter son estables durante horas o días si se conservan bien, lo que permite desinfectarlas y enviarlas al laboratorio sin que la demora afecte al modelo.
¿Necesito una cubeta individual siempre?
No. En muchos casos dentados una cubeta estándar bien ajustada y con adhesivo es suficiente. La cubeta individual está indicada sobre todo en prótesis removible, en desdentados totales y cuando se busca una impresión funcional con los bordes perfilados, porque reparte el material en un grosor uniforme y mejora el registro del fondo de vestíbulo. En esos casos conviene encargarla al laboratorio antes de la cita de impresión.
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