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Las carillas de porcelana son finas piezas de porcelana que se utilizan para conseguir el aspecto natural de los dientes, al tiempo que proporciona fuerza y resistencia comparable al esmalte del diente natural.
Utilizamos materiales de primera calidad y trabajamos en estrecha colaboración con odontólogos y especialistas en estética dental para buscar resultados excepcionales.
A menudo es el material de elección para aquellos que buscan corregir ligeras alteraciones de posición, color, tamaño o forma.
Nuestro equipo de expertos utiliza tecnología avanzada y técnicas precisas para crear carillas de porcelana que se adaptan perfectamente a la forma y color de tus dientes. Para su elaboración utilizamos dos sistemas en función de los requisitos del caso. Podemos usar la técnica de cerámica inyectada o porcelana feldespática, dependiendo de cada caso.
Las carillas de porcelana son una opción popular y altamente efectiva para mejorar la apariencia estética de los dientes.Aquí tienes algunos aspectos positivos que vale la pena destacar:

Una carilla es una lámina fina que se adhiere a la cara visible del diente para cambiar su color, su forma o su posición aparente. Puede ser de composite (resina) o de cerámica, y la diferencia empieza en quién la fabrica y dónde.
La carilla de composite directa la modela y fotopolimeriza el dentista sobre el diente, en la misma cita y con poca o ninguna preparación (Lanzaretti y cols., 2025). La composite inyectada también se trabaja en boca: la explicamos más abajo, en las dudas habituales.
La carilla de porcelana se fabrica fuera de la boca. En Biosmile la porcelana se trabaja siempre a mano, con la forma y el color que prescribe la clínica, y llega terminada para probar y cementar. Es lo que fabricamos en el laboratorio: la composite directa se hace en la consulta.
La composite es la opción más conservadora al colocarla. La porcelana suele pedir una preparación ligera del esmalte para dejar sitio al material, y las carillas de mínimo espesor la reducen al mínimo en casos seleccionados, como explica la guía de carillas de porcelana para clínicas. En una revisión de 2025 con cuatro estudios, las carillas cerámicas sin preparación tuvieron una supervivencia media del 97 % frente al 92 % de las convencionales (Hameed y cols., 2025). Son pocos estudios: es una orientación, no una regla.
Las opiniones sobre las carillas de composite son muy dispares; lo que mejor las ordena son los estudios con seguimiento. En un estudio de diez años en una consulta privada con 1.459 carillas, la tasa anual de fallo a los diez años fue del 4,1 % en las de composite directo y del 1,2 % en las de cerámica: el composite tenía unas cuatro veces más riesgo de fallar (Mazzetti y cols., 2022).
En un ensayo aleatorizado con carillas de composite indirecto y de cerámica colocadas en la misma boca, a los diez años seguían en su sitio el 75 % de las de composite y el 100 % de las cerámicas (Gresnigt y cols., 2019). A los dos años, en cambio, no hay diferencias claras (Elkaffas y cols., 2024): la ventaja de la cerámica se ve con el tiempo. Son resultados de estudios concretos, no garantías: dependen del paciente, de la indicación y de la técnica.
Los cambios de superficie, como la tinción y la rugosidad, fueron más frecuentes en el composite que en la cerámica en un ensayo clínico a dos años (Elkaffas y cols., 2024). La rugosidad, el color que deja de coincidir y la tinción del borde son además las complicaciones más descritas en las carillas de composite (Lim y cols., 2023).
A favor del composite está que se puede repulir (Ypei Gia y cols., 2021) y reparar sin rehacerlo entero: las revisiones sobre reparación de restauraciones de composite la consideran una opción conservadora con resultados comparables a sustituirlas, aunque con evidencia de certeza baja (Fernández y cols., 2026). Una carilla de porcelana, cuando hay que cambiarla, se vuelve a fabricar con el modelo o el archivo del caso.
«Cerámica» es la familia de materiales y «porcelana» es el nombre más usado, sobre todo para la cerámica feldespática, la más clásica. Las revisiones clínicas agrupan como carillas cerámicas la feldespática, la cerámica de leucita, el disilicato de litio y el zirconio (Klein y cols., 2025). Para esta página, carilla de cerámica y carilla de porcelana son el mismo servicio: una pieza cerámica hecha a medida en el laboratorio.
Feldespática estratificada a mano: cuando manda la estética. Permite jugar con la translucidez y caracterizar el color diente a diente, y es la que valoramos en casos unitarios exigentes y de mínimo espesor.
Disilicato de litio: cuando buscamos más resistencia, con algo de carga o con espesores finos, sin renunciar a una estética excelente.
Trabajamos con dos sistemas según el caso, cerámica inyectada o porcelana feldespática, y lo decidimos con la clínica a partir del diente, el espesor disponible, el color de fondo y la carga. La comparación completa está en la guía de materiales para prótesis fija.
En una revisión sistemática con metaanálisis, la supervivencia agrupada a unos diez años fue del 96,1 % en feldespática, del 93,7 % en cerámica de leucita y del 96,8 % en disilicato de litio, sin diferencias entre materiales. La diferencia estuvo en las complicaciones, menos frecuentes con el disilicato (Klein y cols., 2025).
Otro metaanálisis, con 6.500 carillas de porcelana, estimó una supervivencia del 95,5 % a diez años, con la fractura como complicación más frecuente, y vio mejor comportamiento en las carillas con cobertura incisal y en las no feldespáticas (Alenezi y cols., 2021).
El zirconio es el material de referencia en coronas y puentes con carga, y lo fresamos en nuestro centro de fresado. Como carilla es una opción reciente: la misma revisión recoge una supervivencia del 100 % y sin complicaciones, pero solo a 2,6 años y sin datos a largo plazo (Klein y cols., 2025). Si tu clínica prescribe carillas de zirconio, lo hablamos caso a caso con esos datos delante: la feldespática y el disilicato tienen muchos más años de seguimiento.
La carilla es la opción cuando el problema es sobre todo estético y el diente conserva estructura: color, forma, tamaño o pequeñas alteraciones de posición. La cerámica corrige estos casos retirando poco tejido sano (Vanlıoğlu y Kulak-Özkan, 2014). La guía de carillas de porcelana para clínicas detalla las indicaciones y la información que necesitamos para fabricarlas.
Cuando falta mucha estructura del diente, cuando la oclusión carga directamente sobre el borde que se va a restaurar o cuando hay una parafunción sin controlar, una corona suele ser más predecible. Si la corona es la mejor opción, la fabricamos en zirconio, disilicato de litio o metal-cerámica: lo explicamos en prótesis fija.
En una serie de 318 carillas de cerámica seguidas hasta veinte años, la supervivencia estimada fue del 93,5 % a diez años y del 82,9 % a veinte; el riesgo de fallo era 7,7 veces mayor con parafunción y significativamente mayor en dientes sin vitalidad (Beier y cols., 2012).
En otro estudio, los pacientes con bruxismo que usaban férula de descarga tuvieron una supervivencia del 89,1 % a siete años, frente al 63,9 % de los que no la usaban (Faus-Matoses y cols., 2020). Ante un bruxismo conviene valorar una férula de descarga, que también fabricamos (férulas), y ante un diente endodonciado revisar si la corona es mejor opción (coronas sobre dientes endodonciados).

El precio de una carilla no es una cifra fija, porque cada caso lleva un trabajo distinto. Estos son los factores que lo mueven:
Trabajamos para clínicas dentales, así que el precio final que paga el paciente lo fija su clínica. Para conocer lo que cuesta la parte de laboratorio, pídenos nuestra lista de precios desde el formulario de contacto o cuéntanos el caso: material, número de piezas y color de partida del diente (cómo comunicarlo, en la guía de toma de color). Los plazos y el envío a toda España los acordamos contigo en cada pedido.
Si buscas el precio de carillas de composite, ese trabajo se realiza en la consulta y lo presupuesta el dentista: lo que fabricamos en el laboratorio es la porcelana.
Las revisiones recientes sitúan la supervivencia de las carillas de cerámica entre el 94 % y el 97 % a unos diez años (Alenezi y cols., 2021; Klein y cols., 2025); una revisión más antigua daba el 89 % a nueve años (Morimoto y cols., 2016), y en una serie de hasta veinte años la supervivencia estimada fue del 82,9 % (Beier y cols., 2012). Dependen del bruxismo, de la vitalidad del diente y de los controles periódicos de la clínica.
Los estudios miden la supervivencia de la carilla, no la del diente. En una revisión sistemática con metaanálisis, la de las carillas de composite fue del 88 % con seguimientos de entre dos y ocho años (Lim y cols., 2023), y en el estudio de diez años en consulta el riesgo de fallo fue unas cuatro veces mayor que en cerámica (Mazzetti y cols., 2022). Cuando una carilla de composite falla, se suele sustituir con el mismo material.
Al colocarlas, poco: la composite directa y la inyectada se pueden hacer con poca o ninguna preparación del diente (Geštakovski, 2019; Lanzaretti y cols., 2025). El riesgo está al retirarlas: en un estudio de laboratorio con dientes bovinos, quitar el composite desgastó algo de diente sano con todos los métodos, también con lupa o con luz auxiliar (Guarnieri y cols., 2021). Es un dato de laboratorio, no de boca.
Porque su superficie se vuelve más rugosa con el tiempo y retiene pigmentos: en laboratorio, la rugosidad y el cambio de color del composite aumentaron con la exposición a té, café y cola, y a más rugosidad, más cambio de color (Chowdhury y cols., 2020). En la cerámica, la tinción importante del borde fue rara (2 % en el metaanálisis de Morimoto y cols., 2016) y más marcada en fumadores (Beier y cols., 2012).
No prometemos que una carilla cambie de color con un blanqueamiento. En estudios de laboratorio, los blanqueadores pueden afectar a las propiedades físicas, a la adhesión y al color de los materiales restauradores, aunque la literatura no recoge casos clínicos que obligaran a renovar las restauraciones (Attin y cols., 2004); en materiales de resina, el blanqueamiento aumentó la tendencia a teñirse y el repulido la redujo (Karademir y cols., 2024). Son estudios in vitro. Si el paciente piensa blanquearse, lo razonable es que su dentista lo decida antes de tomar el color de las carillas.
Es una técnica que reproduce en composite un encerado diagnóstico: con una llave de silicona transparente hecha a partir del encerado se inyecta resina fluida y se fotopolimeriza, sin tallar el diente (Geštakovski, 2019). Con modelos impresos, la precisión respecto al encerado fue buena (Kouri y cols., 2023), pero esta resina tuvo poca estabilidad de color: en un caso descrito apareció tinción al año (Ypei Gia y cols., 2021). La resina la coloca la clínica en boca; nosotros fabricamos la porcelana.
Consulta todos los productos que ofrecemos desde nuestro laboratorio de prótesis dental.
Especializados en impresión 3d, flujo digital y tecnología Cad-Cam.
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Las nuevas tecnologías, materiales y prótesis nos permiten actualmente obtener unos resultados altamente estéticos y precisos.
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